domingo, 8 de noviembre de 2009

Ajena.

Las ciudades -nos guste o no- también nos habitan a nosotros. Se pasean por nosotros, nuestras esquinas y nuestras plazas. A veces haciéndonos sentir bien, otras dándonos escalofríos y en algunos casos, cogiéndonos cariño.

Jena debe de sospechar que la odio, y es cierto que motivos no le faltan. Se enfada y nos envuelve a los dos en una neblina que oculta sus vergüenzas. Luego se le pasa y me perdona. Se intenta poner coqueta, con dos o tres días de glorioso otoño de cielo azul y fuego en los árboles, aunque todo acaba quedando en buenas intenciones.

Con reflejos envidiables -me conoce bien-, cuando me voy a ir con otra a engañarla por dos o tres días, intenta que por lo menos me vaya con ganas de volver. Espero irme de aquí antes de que consiga convencerme del todo.

3 comentarios:

acolostico dijo...

Anda, si esta vivo. Parece que al fin y al cabo todavía Jena no ha podido con usted...

paciente dijo...

Bloggero 1-Jena 1, pero claro Jena juega en casa. La liga es muy larga y el bloggero no tiene intención de lesionarse. Bienvenido.

Anónimo dijo...

mano, ya no te hace falta la terapia, estás curado!
Bien - Venido
Jena