lunes, 31 de marzo de 2008

El humor y la melancolía

El humor, sobretodo el escrito, parece una cosa difícil. Si uno se pone delante de una hoja en blanco e intenta llenarla, más temprano que tarde acabará en algo descriptivo o en algo melancólico. Un amigo nos contaba ayer que sólo le daba por escribir en su diario cuando está triste. Después, al leerlo, da la impresión de que él es muy triste y melancólico. Pojclaro.

Nadie se sienta a escribir "Entra un tipo un bar y le dice al camarero...". Eso es difícil. El escritor sin ideas de Desayuno con Diamantes no sabe sobre qué escribir, y se pone a contar lo que le pasa, es decir, escribe sobre su vecina, Audrey Hepburn). En ese momento oye sonar la que quizá sea una de las mejores canciones del cine, Moonriver, y George Peppard(*) sale a la ventana, ve a la chica tocando la guitarra y se enamora de ella. Vale, todo muy cursi, pero ninguno nos imaginamos el enamoramiento si Audrey cantara una rumba de Peret. La melancolía vende más que el humor.

El humor tiene una carga importante de sorpresa, inesperada. Por eso quizá todo el mundo diga que es más fácil escribir un buen drama que una buena comedia. Yo estoy en la cola de la mensa. Voy a pagar, la cajera me pide 2ct sueltos. Le digo que no que no tengo. De pronto me acuerdo de que sí, los saco del fondo del bolsillo. Bromeo -Usted sabía que yo los tenía. La cajera, como no hay nadie, se anima -Puedo ver a través de sus pantalones. Me quedo callado. Lo ha oído alguien más? Intento mantener la sonrisa, para que la cajera no se dé cuenta del caramelo que me acaba de poner en la boca. Se da cuenta -Bueno, eso último no lo tendría que haber dicho. Estoy un poco suelta. Me da la vuelta y me voy a la mesa pensando en este post. Alguien escribe el resto del guión?

(*) Pensar que acabó de jefe del Equipo A le da perspectiva. Me encanta que los planes salgan bien.

sábado, 29 de marzo de 2008

Simpatía

Si pudiera elegir nacionalidad, sería argentino o italiano. Sólo con su manera de hablar, y sobretodo con su manera de hablar otros idiomas, parecen interasentes. Estoy seguro de que entre un alemán-español hablando de nada y un argentino-italiano hablando de nada, se le haría más caso a los últimos. No sé bien cuales son los motivos de esta atracción hacia lo argentino o italiano. Les Luthiers* y Sofia Loren, por poner dos ejemplos, parecen motivos suficientes para admirar durante toda una vida (la mía) a una nacionalidad.

En una serie italiana, un estudiante de medicina está en la parte oral de uno de sus primeros exámenes. El presidente del tribunal, caracterizado como profesor outsider (una especia de Dr. House antiguo) le dice al examinado que tiene la nota X, pero que se la va a subir hasta la matrícula por su simpatía. En este punto, el profesor explica cómo simpatía significa en realidad sentir el pathos (la dolencia) del otro como la propia, y cómo de importante es ese sentimiento en un médico.

Estos días he estado discutiendo con un amigo si una ofensa se tiene que medir o no con los ojos del ofendido. Por otro lado, he comprobado cómo no hay mejor consuelo que identificar en la confusión del otro (y aquí viene estupenda la palabra alemana Verzweiflung, que mezcla confusión, tristeza y decepción) la parte que uno reconoce íntimamente como propia. Conocerse a sí mismo es lo mejor que le puede pasar a alguien, sobretodo en cuanto le ayuda a entender a las otras personas. Al final, va a resultar que la simpatía es más importante de lo que muchos creen.

ps. el que crea que este post está influido por la hora (sábado 05:00 am) y la cantidad alcohol ingerida por el posteador, puede que tenga razón.


*5 min y el día será más llevadero, da igual el idioma o lo que sea. Disfruten.

domingo, 23 de marzo de 2008

El Teide por Tenerife

En Tenerife, el motivo que más bares adorna es una foto del Teide nevado. Sobretodo en el campo. Mientras más antigua sea la foto, mejor. Una foto en blanco y negro del Teide nevado, por ejemplo del año 50. Es la manera de saber que estoy aquí. Si no está el Teide, hay varias posibilidades:
- foto de cuando el C.D. Tenerife subió a primera en el año ochenta y pico.
- foto del Pollito de la Frontera, puntal de lucha canaria.
- para bares playeros o de pescado, panel-muestrario de nudos o tipos de peces que venden con el periódico local.

El Teide es una unidad de medida. Si pasan días de mucho frío, la gente dirá Está la cumbre nevada. Si está el tiempo bueno Se ve el Teide. Si tienes a alguien de visita, te lo llevas p'al Teide. Si la nieve es mucha, te coges el coche (y a una eventual piba), unos bocadillos y te vas en procesión p'al Teide, a encontrarte a toda la isla:


Otra unidad de medida es el barraquito. Aunque el barraquito tradicional lleva canela, limón y un poco de licor, el barraquito más extendido es indistinguible en su composición del cortado de leche y leche (cortado lecheileche):


Es la bebida no alcohólica universitaria universal. De antes de las prácticas, del cortado de media mañana, de la pausa de la biblioteca. Lo mejor: la leche condensada. Para mí, que nunca me gustó el café hasta hace poco (las influencias italianas), era la excusa perfecta para beber café: lleva leche condensada, que por supuesto nunca removí y siempre dejé para el final del café.

actualización: Pasando el control de seguridad en el aeropuerto de Tenerife Norte, me fijo en una caja con piedras volcánicas. Después de preguntarle al guardia, me dice que son piedras que la gente se quiere llevar del Teide y que a ellos les toca retener. Me sonríe cómplice: te las vendo a un euro. Good bye Tenerife.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Jena - Berlin - Madrid - Tenerife

El viaje a Berlín (desde Jena) lo hice de en Mitfahrzentrale, con otros tres alemanotes(*). El chófer bastante locker, detrás de él, a mi izquierda un erstsemestler y delante de mí un tío con pinta de estudiar BWL (empresariales) que estudiaba BWL. Los 3 pasajeros nos dimos cuenta de que el chófer iba bastante rápido, todos debimos pensar "se conocerá el camino". Cuando íbamos a 100 km/h por una carretera de 70 km/h, el BWLer le preguntó "Haces este camino muy a menudo, no?". El chófer, apartando la vista de la carretera: "Mi primera vez, tío!". Cuando salimos a la autopista y nos pilló la tormenta de nieve, juraría que el otro pasajero se puso a rezar. Creo que se le pasó por la cabeza darme la mano. Y yo pensando "¿Y si me muero y no me entero de que pasa con el Chiki-Chiki?".

Berlín me recibió con una viejita sacando botellines de las papeleras en la parada del metro. Tenía una trayecto largo hasta casa, así que aproveché para comprar la BZ del sábado. No todo van a ser citas de Kafka y cuadros de Friedrich. Hablando de su ventana, y de mis olvidos: se me quedó el póster en el coche, e iba a ser el regalo para el día del padre. Ahora sólo estoy a unos 3.600 kms de él (del póster). Por cierto, al acabar el trayecto de metro, se le da el billete al punki/jipi/raro de guardia, para que lo revenda.

Desde que vivo en Alemania, aprovecho las vueltas a casa, si paso por Madrid, para visitar a algún amigo, o hacer que me visite en Madrid Barajas. Anoche empecé a hacer lo mismo en Berlín. Hace unas horas, en Madrid. Ahora, por fin en casa. Qué suerte vivir aquí.

(*) Un alemanote es un alemán grandote. Como el españolito, pero al revés (¿?)

martes, 18 de marzo de 2008

Imagínenseme

La canción se llama "New Soul", y es la que se escucha de fondo en el buenísimo anuncio del Mac-Air, de Apple. Es exactamente la canción que suena en mi cabeza mientras me levanto y saboreo la primera mañana de ¡internet en casa! El viernes estuvimos dos horas intentanto llevar, con un repetidor-antena, la única red WLAN de DSL de un vecino hasta mi casa. Imposible. Ni J., que vino para ayudarme y se entendió en inglés con mi vecino, pudo remediarlo. Después vino la fiesta y la visita al despacho a las dos de la mañana (que no moló). Lo que hice por la mañana del sábado fue acercarme hasta la puerta del vecino, portátil en mano, descargarme el borrador de artículo que mi jefe quería para el lunes y salir para la estación. Así que anoche, a la vuelta del trabajo, cansado de mendigar internet, le pedí a otra vecina que me diera su clave de red para, aunque sea lento, tener "una poquita de intelné" en casa. El café sabe mejor cuando escribo el blog desde casa.

Hace tiempo que hablé de ventanas, de ventanas y cuadros, y de un cuadro de C.D. Friedrich. Este fin de semana me he encontrado con que yo mismo compré un póster de ese cuadro hace más un año en una exposición en Berlín y me había olvidado. Lo bueno de ser olvidadizo es que te llevas estas sorpresas de vez en cuando. Una vez fui a clase un día de fiesta. Cuando llegué al colegio éramos yo y otro pobre desgraciado mirándonos extrañados. Ese pobre desgraciado se convirtió en mi mejor amigo, y hasta hoy. Hasta ayer, que hablamos por messenger y me dijo que le gustaba el blog. El gimnasio le está afectando al cerebro. Mi hermana, harta de que me olvide de sus fechas de viajes y de que confunda su cumpleaños con el de mi madre, dirá que de olvidadizo nada, que lo que pasa es que no pongo atención. Lo malo de la familia y de los amigos es que te conocen demasiado.

Me paso la vida perdiendo cosas, pero, a veces, tiene su punto, como cuando encuentro un billete de 5 euros arrugado en un bolsillo de un pantalón que no me pongo desde hace una semana. Una vez conocí a un montón de economistas, y uno con cinco con copas de más me explicó que se puede demostrar que mucha gente a veces elige lo anti-económico (menos dinero como resultado de una decisión, supongo). Que la gente prefiere encontarse 5 euros en su pantalón a encontrarse 12 euros por la calle y dividirlo con el amigo que te acompaña en 6 y 6. Economistas: si lo que acabo de decir es un disparate, serán las copas de más de aquel tipo. Imaginen el infumable (en realidad unsmokable, porque fue en inglés) rollo que le respondí sobre la química teórica y los retos de la ciencia para el próximo siglo. Espero que la embriaguez le ayudara a digerirlo, pobre hombre.


Actualización inevitable: Nieva como nunca vi nevar en Jena. Stupendo, que diría Forges. Y yo me voy. Anoche me dijeron: pásatelo bien en el sol, nosotros nos quedamos con la nieve en Jena.

sábado, 15 de marzo de 2008

Qué hacer a las dos de la mañana

El trabajo en equipo es absurdo muchas veces, y esta es definitivamente una de esas. Las dos y veinte de la mañana, vengo de una fiesta y aquí estoy escribiendo el blog, en la facultad. Si mi ex-jefe no me hubiera pedido unos resultados...Si un colaborador no se hubiera puesto pesado...Si tuviera internet en casa...Lo peor del caso es que he venido para comprobar cómo me dicen, por correo electrónico, que debo estar aquí a las 08:45 horas de nuevo para recibir un correo que sí vendrá. Si no tuviera que coger un tren a las 09:36...

Mientras más cerveza bebo por la noche, mejor sabe el café de la mañana con algo de azúcar que cojo de la mensa. Mañana no estará muy bueno el café, en la fiesta de hoy no hubo tanta cerveza. Como diría un amigo mío: demasiado pelo sucio, camiseta sudada y "jipi" pasándoselo bien como para sentirse a gusto ... no se dan cuenta de que tampoco es para tanto?".

El tren. Es lo mejor de salir de Jena. El tren, que -omitiendo huelgas y huracanes- va como la seda, enseñando el paisaje suavemente, casi despertándose al mismo tiempo que el viajero. Aparte de la extraordinaria capacidad de las trabajadoras de la Deutsche Bahn de estar encabronadas ya desde muy pronto, el tren es un lujo para los que no lo tenemos en nuestra patria chica y estamos cansados de los controles de seguridad y la inabarcable T4.

ps. Por cierto, la palabra genuinamente alemana "umwerfend" la traduce leo.org como "stunning", "drop-dead gorgeous" o "mind-boggling", con lo que "deslumbrante" o "arrebatador" me parecen buenas traducciones, sobretodo porque todas ellas se refieren a lo observado a través de su efecto en el observador (a diferencia de "precioso", "bonito", "estupendo" o similares).

martes, 11 de marzo de 2008

El bueno de Clint

Creo que he descubierto otra manera de no comer chocolate. Las películas. Me estoy quitando del chocolate, y supongo que el primer paso es sustituirlo por algo más suave. Tengo un kilo de zanahorias esperándome en la nevera, para cuando me entra la gula, pero anoche no hizo falta llegar a tanto. Llegué, puse el DVD de "Sin Perdón", apagué todo, hice todas las llamadas que tenía que hacer, puse el sillón Pello (más IKEA) a 2 metros de la tele, me puse los cascos y dejé que el viejo de Clint me enseñara lo que vale un peine.

La mitad de le peli a Clint ni siquiera se le ven los ojos. Sólo las arrugas de nariz para abajo, lo que deja ver el sombrero. Estuve viendo a Clint hasta que me fui a la cama. Y claro, el subconsciente español le juega a uno malas pasadas: soñé con Constantino Romero (*). No había visto la peli en español, pero da igual. Está en ahí. No tengo nada contra Constantino Romero. Es sólo que no me gusta soñar con tíos calvos de voz grave con un bigote considerable.

Suelo so
ñar con casi todo lo que me pasa. Durante algún tiempo soñaba con un compañero de despacho sordomudo. Lo extraño es que en mis sueños él hablaba, pero nunca me conseguí acordar de cómo era su voz al día siguiente. Un día soñé que me confesaba que en realidad podía oir, pero se había cansado de hablar con la gente. Se lo dije al día siguiente. Me sonrió, se llevó el índice a los labios y me pidió que no se lo dijera a nadie.

*el que doblaba a Clint Eastwood en las películas espa
ñolas.

lunes, 10 de marzo de 2008

Domingos

Lo malo de Jena es que muchas de las cosas que se dicen de ella no son exageraciones. Cuando hace varios meses me dijeron que los domingos sólo abría la gasolinera, pensé que era una manera de decir: "Esto los domingos es un muerto". No. Me estaban diciendo que los domingos sólo abre la gasolinera. Los 2 videoclubs de Jena también cierran, con lo que juntarse con los amigos a ver un DVD con refrescos y algo para comer se convierte en todo un reto logístico. Ojalá me equivoque y alguien comente "Guille, los domingos abre tal y cual tienda". Los domingos lo tengo crudo para comprar periódicos. Y los ninios, dónde compran golosinas los domingos? No hay estancos! Más limbo.

El sábado tuve un reencuentro con un personaje perdido: el DJ pasota. Hacía tiempo que no me encontraba con un DJ así. La gente de la pista no se mueve, él lo ve y lo disfruta. Fumando, mira de vez en cuando de reojo. Le aburrimos. Él nos aburre. Nadie me entiende, debe de estar pensando mientras pone, con cara de desprecio (pensando y ahora os j*deis) las canciones. Juraría que lo vi bostezar. Me gustaría saber qué pensó cuando leyó en su lista de peticiones el chiqui-chiqui.

Voy por la tercera llamada a un centro de atención al cliente de billetes de avión. La respuesta que me dieron ayer me dejó de piedra, cuando no me llegaba mi correo de confirmación. No es usted la única persona en internet, sabe? Ah, menos mal. No se me ocurrió nada que responderle. Mi destino y mis más de 200 euros están en manos de una gente que responde así al teléfono. Hay réplica posible? Qué se responde para no entretenerse y que te confirmen la reserva? Espere, que seguro que un par de horas llega. Ah, menos mal, un par de horas!



jueves, 6 de marzo de 2008

Que se llama realidad

He makes decisions based on reality. (Él) toma decisiones basadas en la realidad. Casi nada. La frase la dice una actriz en un documental (bonus de un DVD) sobre el director de la peli. A mí me parece una tontería, pero, de pronto, ahí estoy, delante del último paquete de cereales y a cinco minutos de que cierren el súper: Sólo quedan los que llevan chocolate. Y entonces la frase me parece perfecta. Decisiones basadas en la realidad, me digo. Hago ese cálculo optimista que todos hacemos cuando vamos al súper de improviso: Cuántas cosas puedo cargar sin comprar una bolsa para llevarlas? Ya llevo unos tomates en la mano y un bote de millo (maíz dulce) debajo del brazo y algo cabrá en los bolsillos. Claramente, me compro los cereales con chocolate (siguen siendo de la misma marca y con el mismo rollo fitness). Y me acuerdo de una frase de Kafka, pero no la pongo aquí porque son las nueve y media, y Kafka tan pronto te cruje la maniana. A ver si alguien sabe qué frase es.

Tele-realidades. Realitys. Unos adolescentes alemanes descontrolados para un programa que se los lleva al desierto de Oregón como parte de una terapia. Están el violento, el drogata, la cleptómana, el ladrón de coches, la que pega a sus padres y algunos más, todos de menos de 17 anios. Qué basura, pienso, mientras me preparo la ensalada y lo escucho de fondo.

A los diez minutos estoy enganchado. Si se consigue que la edición sensacionalista no distraiga -las voces en off, los flashbacks enseniando a los chicos antes de la terapia, la música heavy etc- el programa resulta interesante. El al agotamiento físico de las caminatas durante días baja los humos. Los terapeutas consiguen hacer hablar con naturalidad a los chicos. Todos acaban diciendo lo mismo. Se dan cuenta de que son unos cabrones, les gustaría no ser así, y el más durote de todos confiesa entre llantos que echa de menos no hablar con su hermano como hacía antes. Zugegeben, me emocioné un poco, qué pasa?

Realidades. Durante algo más de un anio tuve un jefe físico teórico, con una sub-jefa entre él y yo. Para él, los químicos teóricos representan su conexión con la realidad. "Lo que tendría que ser" vs. "lo que se calcula que es". Para los experimentales, la realidad calculada no tiene nada que hacer frente a la realidad medida, testada: Está pasando, lo estás viendo. Echo de menos la realidad real, y creo que empiezo a comprender la frase del director de la película.

lunes, 3 de marzo de 2008

IKEA state of mind

Hace tiempo me di cuenta de por qué me gusta montar muebles de Ikea. Son el problema perfecto. Un puzzle en 3D que se hace con herramientas. No son muy difíciles de montar, pero tienen la dificultad suficiente como para que, al terminar, se pueda disfrutar un poco de esa sensación que se tiene cuando se resuelve un problema. Lo que nunca pensé es que también el somier hubiera que montarlo tabla a tabla!

Mi cama debe ser de las pocas cosas de mi casa que no son de Ikea. Cuando hice mi primera mudanza en Berlín, saliendo de la residencia en Schlachtensee con otros 3 erasmus a un piso en Prenzlauer Berg, casi nadie compró muebles Ikea (esos vinieron con la primera beca de verdad). Alquilamos una furgoneta inmensa y fuimos siguiendo anuncios de gente que se quería deshacer de muebles grandes y los regalaba. La cama fue uno de ellos. Así fue como mi Mitbewohner, un companiero gaditano que algún día dejará un comentario, durmió sus últimos seis meses en Berlín en una cama que alguien quiso regalar. Después hubo que llevarla a casa de una amiga para guardarla 6 meses (en Schöneberg), en los que yo regresé a la residencia. Cuando volví al centro, a un piso, de nuevo a sacarla y subirla, esta vez a Berlin Mitte. Su último destino ha sido Jena. Nunca un regalo dió tanto de si. Lo curioso de todo es que ninguno de los transportes fue con la misma gente. En las tres mudanzas he tenido ayuda siempre de gente distinta. Primero los erasmus 04/05 (se fueron), luego los erasmus 05/06 (se fueron también) y por último unos companieros del trabajo (se vinieron a Jena también).

Y como hablo del piso de Berlín Prenzlauer Berg y el otro día de ventanas, ahí va la foto. Es desde balcón, a la esquina Danziger Str. / Greifswalder Str. La esquina del fondo es Danziger / Prenzlauer Allee, y un la siguiente sería ya U Eberswalder Str. Mi ventana daba al balcón, orientado al sur, y la casa era un piso 3°, con lo que en verano los atardeceres eran así. Algún día diré algo sobre El cielo sobre Berlín: