Mostrando entradas con la etiqueta palabras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta palabras. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de marzo de 2009

Lo que entra en un blog.

¿Por qué estás leyendo estas líneas ahora? Probablemente nos conozcamos y hayamos hablado del blog, incluso es muy probable que vivamos en la misma ciudad, vayamos a los mismos bares y nos veamos al menos una vez a la semana. ¿Eres un familiar que me sigue la pista de lejos? ¿Algún amigo común blogger me ha puesto en sus links? ¿He comentado en algún otro blog usando el perfil berlinajena y has llegado rebotando, sin saber nada de Berlín, de Jena todavía menos? Una cosa es segura: cuando me pongo a escribir, no lo puedo saber.

El blog no sirve para nada. No es un blog de viajes (estuve aquí, recomiendo el coqueto restaurante de la ciudad vieja, tal pueblecito merece una visita), tampoco es un blog de cine (no se la pierdan, exagerado DeNiro), de libros (me gustó más su primera novela, lo leí de un tirón) o de fotos (estando flickr y picasa). Por supuesto que ocasionalmente hay alguna que otra opinión sobre algo de todo lo anterior, pero en internet ya hay suficientes todólogos. Y para exhibir intimidades, informar de mis últimos movimientos y hacer otro millón de tonterías más o menos entretenidas ya están twitter, facebook, myspace o tuenti.

¿Qué va, entonces, en un blog? No tengo ni idea, supongo que lo único que vale la pena escribir son cosas que a uno mismo le gustaría leer. Para que de vez en cuando alguien -muy próximo o completamente desconocido, que viva en Jena o en Buenos Aires- dedique un minuto y medio de su tiempo a distraerse. Y, con suerte, quizá le apetezca volver a pasarse por aquí.

sábado, 15 de marzo de 2008

Qué hacer a las dos de la mañana

El trabajo en equipo es absurdo muchas veces, y esta es definitivamente una de esas. Las dos y veinte de la mañana, vengo de una fiesta y aquí estoy escribiendo el blog, en la facultad. Si mi ex-jefe no me hubiera pedido unos resultados...Si un colaborador no se hubiera puesto pesado...Si tuviera internet en casa...Lo peor del caso es que he venido para comprobar cómo me dicen, por correo electrónico, que debo estar aquí a las 08:45 horas de nuevo para recibir un correo que sí vendrá. Si no tuviera que coger un tren a las 09:36...

Mientras más cerveza bebo por la noche, mejor sabe el café de la mañana con algo de azúcar que cojo de la mensa. Mañana no estará muy bueno el café, en la fiesta de hoy no hubo tanta cerveza. Como diría un amigo mío: demasiado pelo sucio, camiseta sudada y "jipi" pasándoselo bien como para sentirse a gusto ... no se dan cuenta de que tampoco es para tanto?".

El tren. Es lo mejor de salir de Jena. El tren, que -omitiendo huelgas y huracanes- va como la seda, enseñando el paisaje suavemente, casi despertándose al mismo tiempo que el viajero. Aparte de la extraordinaria capacidad de las trabajadoras de la Deutsche Bahn de estar encabronadas ya desde muy pronto, el tren es un lujo para los que no lo tenemos en nuestra patria chica y estamos cansados de los controles de seguridad y la inabarcable T4.

ps. Por cierto, la palabra genuinamente alemana "umwerfend" la traduce leo.org como "stunning", "drop-dead gorgeous" o "mind-boggling", con lo que "deslumbrante" o "arrebatador" me parecen buenas traducciones, sobretodo porque todas ellas se refieren a lo observado a través de su efecto en el observador (a diferencia de "precioso", "bonito", "estupendo" o similares).

martes, 26 de febrero de 2008

Palabras, Palabras, Palabras

Me dijeron hace poco que las palabras son sólo conveciones que utilizamos. Decían que para un bebé, aprender dos idiomas a la vez es bastante complejo. Hasta que crezca un poco y desarolle su pensamiento abstracto, un mismo objeto de la realidad, representado en su cabeza con dos palabras (Tisch y Mesa, por ejemplo), son, en su cabeza, dos objetos distintos. No me lo creo. Lo de las convenciones, digo (lo otro, que me lo digan las psicólogas...). Mi padre me dijo de pequenio que, si lo piensas un rato, las palabras acaban haciendo honor a su nombre. Si se pone uno a penar, la palabra "reloj" parece pensada para nombrar ese objeto que hace "tic-tac". La palabrá "café": me dirán que esa maravillosa bebida se podía llamar de otra manera? Y "pizza"? Si alguien tiene un nombre mejor, que lo diga. Y esos objetos fetiche SÓLO se podían llamar "hidrantes"...

Menos filosóficos son los nombres de las cosas en los supermercados. Mi desayuno es pura poesía. Los cereales me recuerdan, en invierno, que "Frauen, die frühstücken, nehmen einfacher ab", y en primavera, me ayudan con un "Plan-Bikini", cuando no me regalan vales para una cura SPA-Wellness. La coña no para ahí. Mis yogures se llaman Grazil (grácil). La ironía? Hace dos meses, en una discoteca en Jena, un tipo me paró y me preguntó si era vasco (vaya por delante mi respeto a los vascos...). Y el queso en lonchas? Mí queso en lonchas es una delicia, es, simplemente...Romance. Para darle el toque gore-kitsch, se llama Romance IN SCHEIBEN (romance en lonchas...). Éstos productos son del Aldi. El Penny-Markt era más sutil. El papel higiénico se llamaba, adecuadamente, Happy End, frente a la sobriedad del Solo, del Aldi.

Sin duda, el mejor de todos ellos es el jabón para lavavajillas que se llama Quantum. Que lo de quantum vende es algo que se sabe. Yo ponía los dos tochos de Quantum Mechanics sobre la mesa de la biblioteca, en la Facultad de Físicas de la ULL (ojo, que soy químico), por ver si atraía, o al menos, impresionaba, al personal (personal femenino, se entiende). Debió de ser la peor idea de la historia del ligue.

actualización: Heisse Liebe, (amor caliente), un té de la mensa.